EVENTO
La Fuga
LUGAR
Alfaro
FECHA
18/08/2026
CATEGORÍA
Conciertos
La noche del 18 de agosto llegó a la Plaza de España con guitarras, luces y un ambiente cargado de expectación. La Fuga puso el pulso del rock en el corazón de Alfaro y convirtió una de las grandes noches de sus fiestas en una descarga de energía, canciones y emoción compartida.
El martes 18 de agosto, las Fiestas de San Roque y San Ezequiel encaraban su tramo final con una de sus grandes citas musicales. Desde las 23:00 horas, la Plaza de España tenía una misión clara: recibir a La Fuga, una de las bandas más reconocibles del rock nacional. Después de varios días de actividad festiva, la ciudad volvía a reunirse frente al escenario para una noche marcada por las guitarras y por la expectación de volver a escuchar en directo canciones que forman parte de la historia reciente del rock español. La fecha estaba señalada en rojo en el calendario festivo y, conforme se acercaba la hora, el ambiente iba ganando intensidad.
La propuesta de La Fuga llegaba con todos los ingredientes de una noche de rock: guitarras al frente, una base rítmica contundente y un repertorio construido alrededor de una trayectoria que ha convertido a la banda cántabra en uno de los nombres clásicos del género en España. En Alfaro no había espacio para la pausa: el escenario estaba preparado para recuperar canciones conocidas por varias generaciones y llevarlas al terreno del directo, donde la contundencia de los instrumentos y la respuesta del público adquieren una dimensión diferente. La cita prometía precisamente eso: una noche de rock sin artificios, con la música como protagonista absoluta.
La Plaza de España volvió a demostrar su capacidad para transformarse cuando cae la noche. Las luces del escenario recortaban el espacio mientras el sonido de las guitarras comenzaba a ganar terreno y el público ocupaba cada vez más posiciones frente a la banda. El calor de agosto seguía presente, pero la temperatura parecía subir todavía más con cada golpe de batería. Entre luces, voces y acordes, la distancia entre el escenario y la plaza se fue haciendo cada vez más pequeña, hasta convertir el concierto en una experiencia colectiva.
Cuando La Fuga apretó el acelerador, la respuesta fue inmediata. Los primeros acordes reconocibles dispararon las voces del público y la Plaza de España se convirtió en un enorme coro. Guitarras arriba, estribillos compartidos y una energía que crecía canción tras canción marcaron el momento culminante de una actuación que encontró su fuerza precisamente en esa conexión directa entre banda y público. El escenario dejó de ser una frontera y pasó a formar parte de la propia plaza: cada canción era recibida como un recuerdo compartido y cada golpe de batería encontraba respuesta desde abajo.
Con el último acorde quedó flotando en el ambiente la sensación de haber vivido una de esas noches que encajan perfectamente en el ADN de unas fiestas. La Fuga dejó en Alfaro una descarga de rock que puso intensidad a la recta final de San Roque y San Ezequiel y que permitió al público despedir la jornada con la voz gastada y las guitarras todavía resonando en la memoria. Una noche en la que Alfaro volvió a demostrar que, cuando la música aprieta, la plaza responde: el rock no solo sonó en Alfaro, se vivió.