EVENTO
Festival Entretierras 2026
LUGAR
Grisel, Zaragoza
FECHA
04/07/2026
CATEGORÍA
Música / Festival
El sol cayó sobre Grisel y el silencio rural dejó paso a los amplificadores, las luces y el sonido de una noche que volvió a demostrar que la cultura no entiende de códigos postales. Entre guitarras, voces, baile y un público dispuesto a dejarse llevar, la segunda edición del Festival Entretierras convirtió un pequeño municipio zaragozano en un gran punto de encuentro alrededor de la música.
El sábado 4 de julio de 2026, Grisel, a los pies del Moncayo, tomó el relevo de Valverde para acoger la segunda edición del Festival Entretierras. Después de un estreno que en 2025 reunió a más de 300 personas, el proyecto impulsado por Yaiza Aguerri regresaba con una ambición renovada y un importante paso adelante: convertirse en un festival itinerante capaz de llevar cultura gratuita y de calidad de un pueblo a otro. Desde las 19:00 horas y con toda una noche por delante, la expectación era evidente. Quienes ya habíamos vivido aquella primera edición sabíamos de lo que Entretierras era capaz; lo que todavía no sabíamos era hasta dónde podía crecer. Y Grisel terminó dando la respuesta.
La propuesta volvió a apostar por uno de los pilares que definen la identidad del festival: dar espacio al talento y demostrar que no hace falta viajar hasta una gran ciudad para disfrutar de la música en directo. Mil Córdobas, Lorreine, 3 Al Natural y Miss Blanche formaron el corazón musical de una programación construida desde la variedad, con estilos y personalidades diferentes compartiendo un mismo escenario. El cambio de última hora en la cabina llevó finalmente a DJ Txema a asumir el cierre de la noche, completando un cartel que convirtió Entretierras en mucho más que una sucesión de actuaciones: cada artista aportó su propio lenguaje a una historia común.
Con el calor del día cediendo poco a poco y la noche adueñándose del paisaje, el recinto fue cambiando de piel. Las últimas luces naturales dejaron paso a los focos del escenario, el volumen comenzó a imponerse al silencio habitual del entorno y Grisel adquirió durante unas horas un pulso completamente diferente. La cercanía entre artistas y asistentes volvió a ser una de las grandes virtudes de Entretierras. Aquí no existen las enormes distancias de los macrofestivales: la música se vive cerca, las miradas se cruzan y la energía viaja directamente del escenario al público.
A medida que avanzaron las horas, el festival fue creciendo en intensidad. Mil Córdobas abrió camino con su directo, Lorreine sumó fuerza y personalidad, 3 Al Natural aportó su propia esencia y Miss Blanche terminó de elevar la temperatura con una propuesta diferente y un concierto capaz de mantener al público enganchado de principio a fin. Cuando parecía que la noche había alcanzado su punto más alto, DJ Txema tomó el relevo para poner el broche final. El escenario cambió de registro, pero no de energía: el ritmo se apoderó de las últimas horas y la música continuó hasta bien entrada la madrugada, cerrando una jornada en la que Grisel dejó de ser simplemente el lugar donde se celebraba el festival para convertirse en parte de él.
Cuando las últimas canciones se apagaron, quedó esa mezcla de cansancio y euforia que solo dejan las noches que han merecido la pena. Entretierras había vuelto, había cambiado de pueblo y, lejos de perder su esencia, había dado un paso adelante. Para quienes estuvimos también en la primera edición de Valverde, la sensación fue clara: este año se superaron. El proyecto de Yaiza Aguerri sigue creciendo sin olvidar aquello que le da sentido: llenar los pueblos de vida, crear conexiones y demostrar que la cultura también puede encontrar su mejor escenario lejos de las grandes ciudades. Entretierras no solo lleva música a los pueblos; consigue que, por una noche, todo el mundo quiera estar en ellos.